La hija de la señora de la limpieza dejó a todos sin palabras en su graduación.

"Es temporal", respondió con calma.

"Claro. Como tu 'limusina de graduación', ¿no?"

Las risas cercanas la golpearon más fuerte de lo que esperaba.

Y justo en ese momento, Maxim se adelantó.

"Una palabra más y te vas de aquí", dijo con calma.

Anton pareció sorprendido.

"¿Quién demonios eres?"

"Una persona a la que no le gusta la humillación."

El silencio se hizo denso.

Por primera vez, Alina sintió que la situación se le escapaba de las manos.

Y aún no sabía que este conflicto ya había llegado a oídos de Viktor Sokolov... y que las consecuencias serían mucho más graves que una simple broma en el patio del colegio.

El día de la graduación llegó inesperadamente rápido. Para Alina, no empezó con vestidos ni peinados, sino con una pesada sensación en su interior, como si estuviera al borde de algo grande e irreversible.

En el colegio, todo gira en torno a ti.

La escena era la misma de siempre: globos, música, las sonrisas de los profesores. Pero las miradas de los compañeros eran diferentes: curiosas, burlonas, seguras de que hoy volverían a tener razón.

Anton Volkov caminaba por el pasillo como el anfitrión de la fiesta.

"¿Habrá llegado ya Morozova? ¿A pie o en autobús?", preguntó a sus amigos.

Risas.

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