—No ha sido por un video —respondió Mariana—. El video activó la revisión. La resolución se sustenta en un patrón documentado de humillación pública y desprecio por condición económica y laboral, tal como establece la cláusula.
—Era humor.
—Era público, deliberado y te generó beneficio —dije—. Y siguió siéndolo cuando viste las reacciones.
Renata me miró con una mezcla de rabia y miedo.
—¿Y ahora qué? ¿Te quedas con mi dinero?
—Nunca fue tu dinero.
Santiago señaló la última página.
—El capital ha sido transferido en su totalidad a la Fundación Teresa Salgado. La orden ya está ejecutada.
Renata leyó el destino de los fondos y soltó una risa rota, incrédula.
—¿Becas? ¿Para hijos de empleados?
—Sí —respondí—. Para gente que trabaja de pie. La misma gente que tú conviertes en burla.
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