El invierno de 1944 no fue solo una estación, sino...

No quería justicia.

Quería cerrar un capítulo.

La primera pista apareció por casualidad.

Una frase.

Arrojada a la oscuridad.

El Lejano Oriente.

La agarró.

Y eso fue suficiente.

El viaje fue largo.

Trenes, ciudades, rostros.

Cambió de nombre, documentos, apariencia.

Se convirtió en otra persona.

Pero por dentro, seguía siendo la misma: vacía y decidida.

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