Apretó los dientes.
—Estoy de acuerdo.
—No me refiero solo al aspecto moral —añadió, pasándose la mano por el pelo—. Me refiero a que actué impulsivamente. Estaba bajo una presión enorme. No pensaba con claridad.
Sofía sintió un nudo en el estómago. ¿Era una disculpa? ¿O una excusa?
—He decidido algo —continuó—. A partir de hoy, quiero que trabajes directamente conmigo.
La joven dio un paso atrás.
—No. No voy a formar parte de… ningún tipo de acuerdo.
Alejandro negó con la cabeza.
—No se trata de eso. Quiero ofrecerte un contrato de verdad. Un puesto que se ajuste a tus cualificaciones y habilidades. Llevo semanas evaluando tu desempeño y… eres brillante. Tus propuestas, tus informes, tu visión… Incluso antes de esa noche, ya te había considerado para un ascenso.
Sofía sintió un extraño mareo.
—¿Por qué yo?
Alejandro dudó antes de responder.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
