Una estudiante pobre pasó una noche con su adinerado jefe para pagar las facturas del hospital de su hermano, y esa decisión cambió su vida para siempre.

—Porque necesito a alguien que no me adule. Alguien con principios. Alguien que no me tenga miedo.

Sofía casi se echó a reír.

—No te tengo miedo, pero tampoco te admiro.

—Exacto —respondió él, con un tono casi demasiado sincero.

Había algo más. Ella lo notó.

—¿Qué más quieres contarme?

Alejandro se dirigió a su escritorio, abrió un cajón y sacó una carpeta roja.

—Mi padre está gravemente enfermo. Yo… —suspiró—… debo asumir la responsabilidad total de la empresa. Y cuando eso suceda, necesitaré un equipo en el que pueda confiar.

Ya no parecía el hombre frío que solía ser. Parecía vulnerable… humano.

“Sofía, sé que me equivoqué contigo, pero quiero compensártelo. No con dinero. No con favores. Sino con oportunidades legítimas.”

Ella no sabía qué decir. Una parte de ella pensaba que solo intentaba tranquilizar su conciencia. Otra parte sospechaba que había algo más detrás de la oferta.

“¿Y si digo que no?”, preguntó finalmente.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.